Los tiempos modernos no solo traen cambios? traen rupturas.
Mientras unos todavía se esfuerzan por mantener reuniones con sus simpatizantes un miércoles a las 6:00 de la tarde en un parque de su distrito, otros apuestan todo a persuadir al electorado en redes sociales. Ambos enfoques tienen sus características particulares; los pros y contras de la política avanzan a pasos nunca vistos. Aquí te cuento mi perspectiva:
Según el Digital News Report 2025 del Instituto Reuters, la política ya no se lee? se scrollea. En México, solo el 14% consume prensa impresa, mientras que el 33% confía más en un influencer que en un medio institucional.
Mítines vs. Escenarios Digitales
Los mítines son la prueba tangible de que el mensaje emitido por el candidato ha tenido éxito; en términos de negocios, es el "cierre de ventas". Sin embargo, el ecosistema digital funciona como una máquina que genera lo que llamo ?embudos de afinidad?. Hoy no se necesita rentar un estadio para que un mensaje sea escuchado por 100,000 personas un viernes a las 19:30 horas en un TikTok Live.
Ideología (Partidos) vs. Afinidad (Redes)
En el siglo XX, la política se hacía de casa en casa y acudiendo a los comités de partidos y siguiendo una estructura de pensamiento. El partido dictaba un dogma que penetraba la psique de arriba hacia abajo, desde una posición jerárquica superior que asignaba un color y una identidad.
La afinidad, por otro lado, es horizontal. Sigue el movimiento de las personas. Las nuevas voces que repercuten en la política impactan a través de su forma de vestir, de expresarse y del estilo de vida que representan. Naturalmente, la vieja ideología no quiere quedarse atrás y ahora busca "reclutar" a estas afinidades para sobrevivir.
Hartazgo Institucional
El sistema de partidos está anclado en las entrañas de la democracia; sin esta estructura tendríamos graves reveses democráticos. Sin embargo, estudios recientes de percepción democrática (como el Latinobarómetro) indican que más del 80% de la población ya no cree en los partidos políticos tradicionales.
Ante este vacío, el ciudadano apuesta por figuras poco convencionales o "influencias aisladas". El riesgo es claro: aunque logran conectar emocionalmente, muchas veces estas figuras llegan a los curules y puestos de poder con escasa preparación técnica, legislativa y política.
¿La pauta es la solución?
Inundar la red de anuncios es el camino fácil utilizado por muchos estrategas actuales, pero pagar no garantiza conectar emocionalmente. Los datos nos muestran realidades distintas por plataforma:
¿El mensaje debe ser el mismo para todas las audiencias? La respuesta es un NO. Cada red tiene su particularidad. No tienes por qué salir bailando para conseguir un voto joven, sino utilizar estrategias, palabras y contextos diferentes. El político actual no debe ser rebuscado ni hablar con promesas vacías; en la red, son los hechos documentados los que señalan quién gana o quién tiene más influencia.
El Lado Oscuro: Fiscalización y Dinero Ilícito
Aquí es donde la nueva política digital choca con la ley. Las reformas a las leyes secundarias electorales evidencian un rezago preocupante: el dinero ilícito ha encontrado un refugio en las campañas digitales.
La Marca Personal: ¿Ilegalidad o Vacío Jurídico?
Actualmente, ninguna ley prohíbe explícitamente elevar las "marcas personales" a niveles de influencia masiva antes de los tiempos electorales oficiales. Los estudios recientes demuestran que los influencers y creadores de contenido aumentaron su impacto en la agenda política en más de un 33% en comparación con los comicios pasados.
Esto demuestra que las redes son una vía viable y poderosa para incidir en la sociedad. Sin embargo, deja una pregunta abierta para el análisis del derecho electoral y la democracia misma, un tema que abordaré en mi próximo
artículo: ¿Tener influencia es lo mismo que ser apto para gobernar?